Infierno

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El Infierno (árabe: Yahannam جهنم) es un lugar en el más allá en el cual los pecadores serán castigados. El Corán ha hecho mención al Infierno con diferentes expresiones tales como "Yahim" (الجحیم), " Saqar " (السقر), "Sa'ir" (السعیر), y en muchos casos, se ha referido a ello como " Al-Nar "(النار, el Fuego). El Infierno no sólo es mencionado en el Corán y en los hadices; sino que también se discute como un tema en los estudios islámicos en la teología, la filosofía y el misticismo teórico.

Terminología

La palabra árabe "Yahannam" literalmente se refiere a un hoyo muy profundo. En la terminología islámica, se refiere a un fuego en la otra vida con el cual Dios castiga a los pecadores. [1]
La mayoría de los terminólogos musulmanes consideran que el término "Yahannam" tiene una raíz no árabe,[2] mientras que algunos de ellos lo toman como un término de origen árabe.[3] Isma'il Ibn Hammad al-Yawhari y Raqib al-Isfahani lo toman como una palabra persa. Raqib Isfahani toma la forma original de "Yahannam" como una palabra persa que significa un pozo profundo.[4] Ibn Asir, Ibn Manzur y al-Suyuti especulan que esta palabra tiene un origen hebreo; y sostienen que se deriva de la palabra hebrea, "Kihinnām".[5] Igualmente, los investigadores occidentales contemporáneos consideran que la palabra Yahannam (جهنم) es originada de la palabra hebrea, "Gehennom" (גיהנום), o "Jihinum" que significa un valle profundo. [6]

El Infierno en la escatología islámica

En la escatología, el Infierno es presentado como el peor lugar creado por Dios y el sitio de todos los sufrimientos. Por el contrario, el Paraíso es el lugar de todo lo bueno. Según la escatología islámica, los seres humanos, después de ser juzgados y la evaluación de sus obras en el más allá, serán ingresados en el Paraíso o en el Infierno.

Agentes y guardias del Infierno

Según el Corán, todos los agentes del Infierno son ángeles y siervos que obedecen absolutamente a Dios:

“¡Oh, creyentes! Salvaos a vosotros y a vuestras familias de un Fuego (del Infierno) cuyo combustible son los seres humanos y las piedras y sobre los cuales habrá ángeles severos y poderosos, que no desobedecen lo que Dios les ha ordenado y hacen lo que les ha sido ordenado.” (Corán, 66: 6)

En la doctrina islámica, no hay Infierno cuyo control esté en manos de demonios. El Infierno es totalmente gobernado y controlado por Dios.
El guardia principal del Infierno se llama "Malik" (مالک) y se caracteriza en los hadices como un ángel muy feo y riguroso.[7] Se ha narrado que durante la ascensión del Profeta (PBD) a los cielos (Mi’ray), él vio a un ángel que tenía una mirada fruncida y enojada y quien lo saludó sin sonreír como los demás. Cuando el Profeta (PBD) le preguntó a Gabriel el nombre de ese ángel, él respondió: "Este es Malik, guardia del Infierno. Él nunca ha sonreído".
Se ha narrado también que si una persona en la tierra vea a uno de los guardias del Infierno, morirá en seguida por el temor.[8]

La Filosofía del Infierno

La fe en el castigo del Infierno es como un importante factor educativo para evitar los pecados y corrupciones en este mundo. La creencia en la existencia de la Corte del Día del Juicio Final tiene efectos significantes en la mejora de nuestra vida de hoy.
Si asumimos que fuese anunciado en un país, que en un día determinado no habrá castigos para ningún crimen, y que cada persona podrá hacer cualquier cosa que desea este país caería en una gran crisis de seguridad.
La creencia en el castigo del Infierno tiene tanta influencia en la vida de las personas, a tal punto que dijo el Imam Alí (P):

"Juro por Dios que si yo fuese a pasar desde la noche hasta la mañana sobre espinas en vez de dormir sobre lechos cómodos, y si mis manos y pies tuviesen que ser encadenados durante los días, llevándome por las calles y los bazares, yo prefiero todos estos dolores a la presentación ante la Corte de Dios para ser juzgado por una opresión contra una de las criaturas de Dios o por una usurpación de los derechos de otros.”[9]

Fue debido a la fe en el castigo infernal que el Imam Alí (P) amenazó con quemar la mano de su hermano Aqil, cuando éste le había pedido un poco de dinero de la Tesorería Pública de los musulmanes. El Imam (P) le dijo:

“Tú estás gritando por la flama de un fuego pequeño prendido por la mano de un hombre, pero al mismo tiempo vas a llevar a tu hermano hacia un fuego aterrador en el otro mundo que es creado por la ira de Dios.” .”[10]

De esta manera, el sentido de la responsabilidad crece en el espíritu del ser humano, el cual lo saca de la desviación, de errar, de la opresión y de la agresión.

El castigo eterno

El Sagrado Corán declara explícitamente que el castigo eterno para los incrédulos en el Mas Allá es la eternidad en el Infierno. Leemos en la aleya 68 de la Sura al-Tawba:

“Dios ha prometido a los hipócritas y a las hipócritas y a los que no creen, el fuego del Infierno, en el que estarán eternamente.” (Corán, 9; 68)

La pregunta principal acerca del Infierno es ¿por qué los malhechores deben soportar un castigo tan duro y largo que no es comparable a los crímenes que han cometido en este mundo? ¿Por qué el castigo eterno se da a pecados limitados? ¿Cómo puede ser compatible este castigo con la justicia de Dios?
A fin de alcanzar la respuesta correcta, varios puntos deben ser considerados:
1- Los castigos en el Día de la Resurrección no se parecen a los castigos en este mundo. Por ejemplo, en este mundo, una persona que comete robo o violencia, pasa algún tiempo en prisión. Pero en el Más Allá, Los castigos del Día del Juicio son en realidad los reflejos de las acciones de una persona.
En términos más claros, las dificultades que una persona sufre en el otro mundo es el resultado directo de sus actos. El Sagrado Corán explica esto muy claramente en esta aleya:

“Hoy nadie será oprimido en absoluto y sólo serán recompensados por lo que hacían.” (Corán, 36: 54).

Para visualizar mejor esta realidad, se puede hacer mención al siguiente ejemplo:
Una persona que consume drogas y bebidas alcohólicas y no hace caso a los consejos de los demás quienes le dicen que estas cosas perjudiciales enfermarán su corazón y destruirán sus nervios, pasa semanas o meses ahogado en estos placeres mortales y gradualmente se enferma del estómago, del corazón, y de los nervios y entonces pasa muchos años durante el resto de su vida sufriendo y quejándose hasta que muere.
Esta persona ha cometido un error sólo por un par de semanas o meses pero como consecuencia tiene que sufrir dolores y enfermedades durante años o incluso hasta por toda su vida. De hecho, esto es el resultado directo de sus propias acciones.
Los castigos en el Día del Juicio Final son de este tipo, es decir son el resultado inevitable de nuestras propias acciones. Por lo tanto, nadie puede cuestionar la justicia de Dios con este pretexto.
2- Es una idea incorrecta que algunas personas creen que el tiempo máximo del castigo debe ser igual a la duración del tiempo en que el pecado fue cometido. Esta es una idea falsa ya que la relación entre pecado y castigo no es temporal sino que depende de la consecuencia y la calidad del pecado.
Por ejemplo, es posible que una persona en un corto momento mate a alguien inocente y de acuerdo con las leyes penales de algunos países, sea condenado a prisión perpetua. Aquí vemos que el tiempo del pecado fue sólo un corto momento mientras que la duración del castigo es por decenas de años. Nadie considera este castigo como injusto. Porque aquí, en cuanto a este crimen, no se importa los días, semanas, meses o años en que el crimen fue cometido, sino que es más importante la clase de pecado y su resultado.
3- La eternidad en el Infierno y el castigo eterno sólo pertenecen a aquellos que se han cerrado a sí mismos todas las puertas a la salvación y que se han ahogado voluntariamente en la corrupción, infidelidad y la hipocresía de tal forma que están absorbidos por la oscuridad de sus pecados. El Sagrado Corán explica este tema en la siguiente forma:

“¡Sí! Aquellos que cometen malas obras y están rodeados por sus pecados, esos son la gente del Fuego. En él estarán eternamente.” (Corán, 2: 81)

Este tipo de personas han cortado completamente su conexión con Dios y han cerrado todas las puertas de su salvación y bienestar.
Los tres puntos ante mencionados aclaran esta realidad que el castigo eterno el cual pertenece a un grupo particular de hipócritas o incrédulos, no contradice el principio de la justicia divina. Esto es el resultado desagradable de sus acciones sobre el cual los Mensajeros de Dios (P) advierten a la gente y habían dicho anteriormente que tales acciones tendrían tales resultados indeseables.
Cabe mencionar que las aleyas del Corán y las narraciones islámicas nos muestran que el perdón de Dios es tan inmenso que podría incluir a un gran número de transgresores y pecadores. Gracias a la misericordia de Dios, muchas personas que merecen el castigo eterno en el Infierno serán perdonadas. Algunos serán perdonados por medio de la intersección; algunos por medio del perdón divino, unas personas serán perdonadas debido a algunas pequeñas buenas acciones que habían realizado, y otras personas después de que han sido castigadas por cierto tiempo en el Infierno, y han sido purificadas, se salvarán debido a la Gracia Divina y Su misericordia.
El único grupo que permanece para siempre en el castigo es aquel que ha sido enemigo de la verdad y comete opresión, corrupción e hipocresía en tal forma que todo su ser está contaminado de infidelidad e incredulidad.

Personificación de los Actos

Muchas aleyas del Sagrado Corán aluden al hecho de que en la Resurrección, las obras de los seres humanos serán vivificadas y les serán presentadas de varias formas. La opresión e injusticia aparecerán en forma de nubes negras, tal como una narración del Profeta Muhammad (PBD) nos dice:

“Absténgase de hacer injusticia; ya que la injusticia es la oscuridad en el Día de la Resurrección.” [11]

También, hay una aleya coránica que dice:

“Aquellos que devoran injustamente los bienes de los huérfanos, solamente introducen fuego en sus vientres.” (Aleya 10 de la Sura 4)

Hay una aleya que considera a aquellos que comen usura como los enfermos que no pueden levantarse:

“Aquellos que comen de la usura, no se levantarán sino como se levanta quien ha sido tocado de locura por Satanás, y no pueden mantener su equilibrio.” (Aleya 275 de la Sura 2)

También, el Corán dice acerca de los tacaños y quienes no pagan los derechos de los demás:

“Y no crean aquellos que son tacaños con lo que Dios les ha favorecido que eso es un bien para ellos, pues es para su mal. El día del Levantamiento llevarán al cuello lo que acumularon en su avaricia.” (Aleya 180 de la Sura 3)

De la misma manera, todas las obras de la gente tendrán una forma personificada en el Día de la Resurrección y dejan efectos permanentes en nuestro destino.

El Infierno, desde la muerte hasta la resurrección

Después de la muerte, los pecadores sufren castigos y sufrimientos en el mundo del Barzaj hasta el Día de la resurrección. Aquel día se celebra un tribunal divino de justicia y aquellos que merecen el Paraíso reciben su recompensa, y los malhechores serán castigados después de ser juzgados.
Algunos textos islámicos hablan de la transferencia inmediata al Infierno después de la muerte; como si el fuego del Infierno estuviera esperando a los pecadores inmediatamente después de la muerte. Algunos hadices afirman que el mundo del Barzaj tiene su propio Paraíso e Infierno; en los que las personas serán recompensadas o castigadas por sus actos. El Profeta (PBD) dijo:

"La tumba es un jardín de los jardines del Paraíso, o un agujero de los agujeros del Infierno". [12]

Al respecto, el Sagrado Corán dice acerca del pueblo de los Profetas Noé (P) y Lote (P); que ellos fueron inmediatamente trasladados al Infierno después de morir por un castigo divino en este mundo:

“A causa de sus pecados (el pueblo de Noé) murieron ahogados (por el diluvio) y luego fueron ingresados al Fuego.” (Corán, 71: 25)

Cuando los malhechores están a punto de ingresar al Infierno, las llamas del fuego aumentan y los asustan:

“Cuando sean arrojados en el Infierno, oirán su fragor mientras hierve, a punto de estallar de furia.” (Corán, 67: 7-8)

Después de que el Infierno se muestra a los malhechores, lo verán y sabrán que serán arrojados a ello, teniendo un sintiendo del sufrimiento antes de entrar en el Infierno.
El Infierno actúa como un cazador. Sus llamas salen de diferentes partes para capturar a ciertos grupos de pecadores y devorarlos. El Infierno es codicioso para devorar a los pecadores, y aunque muchas personas malvadas son arrojadas dentro de él, pide más diciendo "¿hay más?":

“(Recuerda) El día que Nosotros le digamos al Infierno: «¿Estás ya lleno?» y él dirá: «¿Aún hay más?»” (Corán, 50: 30)

El Infierno acecha a sus presas. No hay persona presente en el día de la resurrección que no entre en ello. Sin embargo, según las narraciones, el fuego del Infierno no quema a los creyentes y ellos pueden salir de ello por la misericordia de Dios: “Y todos vosotros entraréis en él. Es una decisión terminante de tu Señor. Luego, salvaremos a los que son temerosos de Dios y dejaremos allí de rodillas a los opresores.” (Corán, 19: 71-72) Algunos hadices han hablado de un peligroso puente que atraviesa el Infierno. Los que han alcanzado la salvación cruzarán con éxito el puente, y los pecadores caerán de él al Infierno.[13] El puente se caracteriza por ser tan estrecho como el borde de una espada.[14] Inspirado por algunos versículos del Corán, este puente se ha llamado como Puente de Sirat.[15]

Grupos de personas que serán arrojadas al Infierno

En las fuentes islámicas, se dice que muchas personas de los seres humanos y los genios serán castigados en el Infierno, estas personas son mayormente de uno de los siguientes grupos:

Los politeístas y los incrédulos

Los politeístas construyen la mayor parte de las personas que son castigadas en el Infierno porque el politeísmo es el pecado más grande:

“En verdad, Dios no perdona que se adore a nadie junto a Él pero, excepto eso, perdona a quien Él quiere. Y quien adora a otros junto a Dios ha cometido un pecado inmenso.” (Corán, 4: 48)
“A quién equipare a alguien junto a Dios, Dios le vedará (la entrada en) el Paraíso y su morada será el Fuego.” (Corán, 5: 72)

En muchas aleyas se dice que los incrédulos serán arrojados al Infierno, y en otras aleyas se dice que los incrédulos son los que niegan los signos de Dios:

“¿Acaso quienes no creen calculan que podrán tomar a Mis siervos como protectores fuera de Mí? En verdad, hemos preparado el Infierno como alojamiento para los que no creen.” (Corán, 18: 102)
“Pero los que no crean y desmientan Nuestras señales, esos serán la gente del Fuego, en el que estarán eternamente.»” (Corán, 2: 39)

Los Arrogantes

La arrogancia es un pecado que conduce a muchas personas al Infierno:

Se les dirá: «¡Entrad por las puertas del Infierno en el que permaneceréis eternamente!» ¡Qué mal lugar el destinado a los arrogantes!” (Corán, 39: 72)

En algunos hadices, se ha dicho que la mayoría de la gente en el Infierno son personas arrogantes y tiranos. [16]

Gobernantes injustos

Hay muchos hadices que dicen que las primeras personas que entran en el Infierno son gobernantes opresores. Este tema aparece en diferentes fuentes shiítas[17] y sunitas[18]. Hay un hadiz del Imam Alí (P) según el cual los gobernantes opresores están en el fondo del Infierno y serán castigados de la manera más severa.[19]
Igualmente, los asistentes de los gobernantes injustos tienen el mismo destino.[20] Las personas que se inclinan hacia los gobernantes injustos y los asistan serán arrojadas en el Infierno junto con sus jefes:

“Y no os inclinéis hacia los opresores pues os alcanzaría el Fuego” (Corán, 11: 113)

Pecadores

Una característica de la gente del Infierno es que son pecadores y que han desobedecido a Dios y a Su Profeta (PBD). Uno de los pecados más importantes por el cual la gente va al Infierno es la violación de los derechos ajenos, tales como los siguientes casos:

  • Asesinar a los inocentes: “Y quien mate a un creyente premeditadamente tendrá como recompensa el Fuego del Infierno en el que estará eternamente y Dios le odiará, le maldecirá y le castigará con un castigo inmenso.” (Corán, 4: 93)
  • El chisme y hablar mal acerca de una persona en su ausencia: “Ay del castigo que les aguarda al difamador y al calumniador” (Corán, 104: 1)
  • La avaricia y la tacañería: “A aquellos que atesoren el oro y la plata y no contribuyan por la causa de Dios, anúnciales un castigo doloroso. El Día del Juicio, lo que atesoraron se tornará incandescente por el fuego del Infierno, y sus frentes, sus costados y sus espaldas serán marcados con ello. (Se les dirá:) "Esto es lo que atesoraron, sufran ahora su castigo" (Corán, 9: 34-35)

Además de estos pecados, en los hadices, otros grupos de pecadores se mencionan como los que sufren en el Infierno. Se ha narrado que las lujurias y las tentaciones hacen que las personas olviden los horrores del Infierno y que se atrevan a cometer más pecados.[21]

Los hipócritas

Según el Sagrado Corán, los hipócritas serán arrojados en las perores partes del Infierno y sufrirán los más dolorosos castigos en la profundidad del mismo.

“Los hipócritas estarán en el abismo más profundo del Fuego y no encontrarán quién los socorra.” (Corán, 4: 145)

Tipos de castigos infernales mencionados en el Corán

El Fuego

El castigo más importante con el que se conoce el Infierno es un fuego ardiente. El Corán describe las peculiaridades de este fuego en diferentes aleyas tales como las siguientes:

  • “Serán llevados a un fuego intenso” (Corán, 88, 4)
  • “En verdad, a aquellos que no creen en Nuestras señales, les haremos arder en un Fuego en el que cada vez que sus pieles se quemen se las sustituiremos por otras distintas, para que saboreen el castigo. En verdad, Dios es poderoso, sabio.” (Corán, 4, 56)
  • “(Es un fuego que) no deja nada sin quemar ni cesa jamás.” (Corán, 74, 28)
  • “Es un fuego encendido por Dios cuyo dolor alcanza los corazones. En verdad, se cerrará sobre ellos en columnas alargadas.” (Corán, 104, 6-9)
  • “Un Fuego cuyo combustible son los seres humanos y las piedras y sobre los cuales habrá ángeles severos y poderosos, que no desobedecen lo que Dios les ordena” (Corán, 66, 6)

Castigos relacionados con el fuego

Algunos castigos en el Infierno están relacionados con el fuego; Por ejemplo, "Samum" (سموم), que es una explosión feroz del fuego, y "Hamim" (حمیم) que es un agua hirviendo que los habitantes del Infierno tienen que beber y será vertida en sus cabezas. Sus ropas son también de alquitrán o de metal fundido.

“Sus vestimentas serán de alquitrán y sus rostros serán abrasados por el fuego.” (Corán, 14: 50)

Comida y bebida

El Corán y los hadices han mencionado la comida y la bebida del Infierno como un castigo para los pecadores. En las aleyas coránicas los alimentos y bebidas se caracterizan con términos desconocidos, tales como los siguientes:

  • "Zaqqum" (زقوم) que es una especie de árbol que brota en la profundidad del Infierno: “En verdad, el árbol de Zaqqum será el alimento del pecador. Como metal fundido hirviendo en las entrañas como hierve el agua hirviente.” (Corán, 44, 643-46(
  • “Guislin" (غسلین) que es tomado por los exégetas del Corán como inmundicia, pus, e infección: “Ni más comida que Guislin, que solo comerán los pecadores". (Corán, 69, 36-37)
  • “Zari’ (ضریع) que es espina o fruta espinosa y no tienen ningún beneficio para calmar el hambre “No tendrán otra comida más que espinas, que no alimentan ni sacian.” (Corán, 88, 6-7)
  • Un líquido llamado "Qassaq" (غساق) que es agua de pus: “Así es. ¡Que lo prueben! ¡Agua hirviente y pus” (Corán, 38, 57)
  • "Sadid" (صدید) que es agua fétida o purulenta: “El Infierno anda tras él y le darán de beber un agua fétida.” (Corán, 14, 16)
  • "Shurb al-him" (شرب الهیم), que es beber como un camello sediento: “beberéis como beben los camellos enfermos que no pueden calmar su sed”. (Corán, 56, 55)

La característica que todos estos alimentos y bebidas tienen en común es que no sacian la sed ni alimentan a la persona, se atascan en la garganta, y rasgan las vísceras.

Humillación

De acuerdo con las enseñanzas coránicas, la arrogancia y la tiranía en este mundo son castigadas con humillación en el infierno. Desde el principio, la manera en que los malhechores son arrojados al fuego se acompaña con humillación, como lo implican las siguientes aleyas:

  • “¡Prendedlo y encadenadlo! Luego, ¡Enfrentadle al fuego inmenso del Infierno!” (Corán, 69: 30-31)
  • “Los malhechores serán reconocidos por sus rasgos y serán atrapados por los flequillos y los pies.” (Corán, 55: 41)
  • “Atrapadle y arrastradle en medio del Infierno” (Corán, 44: 47)

De hecho, cuando los pecadores son castigados, son humillados sufriendo "Azab al-hawn" (عذاب الهون, castigo humillante), un castigo mencionado en el Corán como resultado por arrogancia y tiranía.
El castigo más significativo de los moradores en el Infierno es que Dios nunca les habla, lo que los hace desamparados en el Infierno. Existen versículos coránicos a este respecto según los cuales las peticiones de la gente del Infierno, sus gritos, deseos de rescates para liberación y deseos de otra oportunidad de regresar a este mundo y compensar sus acciones no son escuchados por Dios. El Corán hace hincapié repetidamente en que los habitantes del Infierno no reciben ayuda, ni tienen nueva oportunidad, ni tampoco reciben ninguna garantía de seguridad.
De acuerdo con un sermón atribuido al Imam Alí (P) con respecto a las características del Infierno: "El Infierno es una casa donde no se puede encontrar ninguna misericordia ni se responde las súplicas de sus habitantes". [22]
Sin embargo, hay algunos otros hadices que sugieren que en algunos casos excepcionales las súplicas de algunas personas en el Infierno son escuchadas por Dios. Por ejemplo, se ha narrado que un siervo de Dios en el Infierno llama e invoca a Dios durante mil años y finalmente, Dios envía a Gabriel para responder a sus súplicas y perdonarlo.[23]

Otros castigos

Además de los castigos antes mencionados, hay otros castigos en el Infierno tales como cadenas y grilletes, maza de hierro, látigos, sonidos horribles, estrechez del espacio, presión, etc.
En los hadices se dice que en el Infierno hay prisiones llenos de serpientes y escorpiones.[24] De las bebidas en el Infierno, se menciona "tinat al-jiyal" (esencia de la corrupción), que se extrae del pus de los habitantes del Infierno.[25] Hay numerosos hadices sobre el sentimiento de disgusto por comer y beber en el Infierno. También, se ha hablado de un molino que muele a los eruditos religiosos que no practicaban lo que sabían. [26]
Hay hadices que hablan de "Zamharir", que es una palabra coránica que se refiere a una tierra en el Infierno con un horrible frío que desgarra en pedazos los cuerpos de los malvados.[27] De acuerdo con un hadiz, la gente del Infierno se refugia en Zamharir para escapar del fuego, pero sufren aún más allí,[28] y por eso le ruegan a Dios que los devuelva al fuego. [29]

Puertas y Pisos del Infierno

El Corán frecuentemente señala que el Infierno tiene puertas. Se ha narrado que el Infierno tiene siete puertas, cada una de las cuales está asignada a diferentes clases de pecadores. Algunos versículos del Corán se refieren a los niveles del Infierno, por ejemplo "el nivel más bajo (al-darak al-asfal) del fuego" que se ha mencionado en la aleya 145 de la Sura al-Nisa’ como la morada de los hipócritas. [30]
Algunos exégetas, como Ibn Yurayh, toman las siete puertas del Infierno para referirse a los siete niveles (darakat) del mismo.[31] Este hecho se confirma en un hadiz también. Algunos exégetas toman los nombres diferentes del fuego del Infierno para referirse a los siguientes 7 niveles del Infierno: [32]

  • "Yahannam" (Infierno)
  • "Laza" (لظی, llamas del fuego),
  • "Hutama" (حطمة, aquello que rompe en pedazos),
  • "Sa'ir" (سعیر, fuego ardiente),
  • "Saqar" (سقر, fuego abrasador),
  • "Yahim" (جحیم, fuego del Infierno),
  • “Hawiya" (هاویة, pozo sin fondo).

Hay hadices que caracterizan estas etapas individualmente; Por ejemplo, "Saqar" es donde morarán la gente arrogante, y "Sa'ir" es donde los asesinos serán castigados.

Otros lugares del Infierno

Además de darakat (o niveles) del Infierno, hay algunos términos coránicos que ocurren en los versículos relacionados con el Infierno que se toman en algunos hadices para referirse a lugares específicos en el Infierno. Lugares mencionados en el Corán:

  • Sura al-Muddassir (74): 17, la palabra "Sa'ud" (صعود, monte de calamidades) se toma como el nombre de una montaña en el Infierno,[33]
  • La palabra "Aqaba" (عقبة, altura o ascenso) también se toma como el nombre de una montaña en el Infierno, [34]
  • "Hufra min al-nar" (حفره من النار, hoyo de fuego) se ha utilizado para referirse a un hoyo en el Infierno en el que la gente es castigada de diferentes maneras, [35]
  • Wayl (ویل), un horrible valle o un pozo en el Infierno. se ha narrado que lleva 40 años para que uno alcance su fondo, [36]
  • "Qayy" (غی), un valle en el Infierno, [37]
  • "Qassaq" (غساق), un río o un valle lleno de escorpiones, [38]
  • "Asam" (اثام), un valle en el Infierno, [39]
  • "Mawbiq" (موبق), un río de pus y sangre en el Infierno. [40]

Lugares mencionados en los hadices:

  • El Pozo de la Tristeza (Huzn, حزن),
  • el Pozo de Habhab (هبهب) situado en el valle de Saqar en el que habitan los tiranos,[41]
  • la montaña de Sakran (سکران) y su valle, Qazan (غضبان), en el cual hay ataúdes de fuego. En las fuentes islámicas existe un hadiz que dice que en el fondo del Infierno hay un ataúd de fuego en el que 6 personas de la antigüedad y 6 personas de la comunidad del Profeta Muhammad (PBD) son castigadas. Se ha narrado que estas 6 personas son las que violaron los derechos de Ahlul-Bait (P).[42]

Temas relacionados con el Infierno en la Teología Islámica

La cuestión de las recompensas y los castigos en la vida del Más Allá, y en particular la cuestión del Infierno, constituyen una gran parte de las obras teológicas. En los estudios islámicos, hay algunas preguntas teológicas comunes en relación con el Infierno o el Paraíso, entre ellas las siguientes:

¿Acaso el Infierno y el Paraíso existen ahora, o que serán creados en el futuro?

Esta pregunta parece ser planteada por Hisham al-Futi por primera vez; Él hizo la pregunta porque pensaba que no había ninguna razón para que el Infierno o el Paraíso existieran antes de la resurrección. [43] Según el Corán y los hadices, el Paraíso y el Infierno ya existen en este momento. Sin embargo, se harán evidentes completamente en la Otra Vida, momento en el cual cada persona, según sus obras, creencias y comportamiento ético, será guiada hacia su morada eterna (ya sea Paraíso o Infierno). Sin embargo, antes de La Otra Vida, tanto el Paraíso como el Infierno pueden revelarse ya sea como visiones en este mundo temporal o como manifestaciones en el Barzaj (Limbo), sirviendo en ambas circunstancias como premio o castigo para aquel que los ve.

Eternidad e inmortalidad

Otra pregunta común sobre el Infierno y el Paraíso es la de su eternidad e inmortalidad. La pregunta fue planteada por Yuham Ibn Safwan sobre la base de que no es posible que una entidad creada y mortal sea infinita. [44] Hay muchas aleyas del Corán que indican que por la voluntad de Dios, los pecadores sufren un castigo eterno en el Infierno sin que mueran. Por ejemplo, la aleya 56 de la Sura al-Nisa’ dice:

“En verdad, a aquellos que no creen en Nuestras señales, les haremos arder en un Fuego en el que cada vez que sus pieles se quemen se las sustituiremos por otras distintas, para que saboreen el castigo. En verdad, Dios es poderoso, sabio.”

El Infierno como una bendición de Dios

Una cuestión teológica sobre el Infierno es que ¿Acaso el castigo en el Infierno es una bendición para los pecadores? Según algunas escuelas teológicas, el castigo en el Infierno es bueno y es una misericordia divina incluso para los pecadores que lo sufren ya que este castigo los purifica de los pecados que han contaminado sus almas.[45]

Notas

  1. Rāqib, al-Mufradāt, pág. 102; Ibn al-Asīr, al-Nihāya, tomo 1, pág. 323; Bayḍāwī, Anwār al-Tanzīl, tomo 1, pág. 111.
  2. Azharī, Tahdhīb al-luqa, tomo 6, pág. 515; Yawālīqī, al-Muʿrab, pág. 107; Jafājī, Shifāʾ al-qalīl, pág. 59.
  3. Azharī, Tahdhīb al-luqa, tomo 6, pág. 515.
  4. Rāqib, al-Mufradāt, pág. 102.
  5. Jawālīqī, al-Muʿrab, pág. 107; Ibn al-Asīr, al-Nihāya, tomo 1. pág. 323; Suyūṭī, al-Itqān, tomo 2, pág. 132.
  6. Sacy, Lettre de M. le baron Silvestre de Sacy a M. Gracin de Tassy, pág. 175; Gieger,Was hat Mohammed aus dem Judensume augenommen?, pág. 47-48.
  7. Bujārī, Ṣaḥīḥ al-Bujārī, tomo 1, pág. 466 & tomo 3, pág. 182; Aḥmad Ibn Ḥanbal, al-Musnad, tomo 5, pág. 14.
  8. Ibn Ṭāwūs, al-Durūʿ al-wāqīya, pág. 273.
  9. Nahyul Balaga, Sermón 224
  10. Nahyul Balaga, Sermón 224
  11. Bihar al-Anwar, tomo 70, pág. 303
  12. Irshad al-Qulub, tomo 1, pág. 75
  13. Bujārī, Ṣaḥīḥ al-Bujārī, tomo 5, 2403; Muslim, Ṣaḥīḥ Muslim, tomo 1, pág. 177.
  14. Ṭabarī, al-Tafsīr, tomo 11, pág. 47; Abū l-Sheij al-Iṣfahānī, al-ʿAẓama, tomo 3, pág. 834.
  15. Sheij al-Ṣadūq, al-Iʿtiqādāt, pág. 70; Ṭūsī, al-Amālī, pág. 290.
  16. Ibn Ḥabbān, Ṣaḥīḥ, tomo 16, pág. 518.
  17. Qāḍī al-Nuʿmān, Daʿāʾim al-Islām, tomo 1, pág. 147; Sheij al-Ṣadūq, ʿUyūn ajbār al-Riḍā, tomo 1, pág. 31.
  18. Aḥmad Ibn Ḥanbal, al-Musnad, tomo 2, pág. 425 & 479; Ḥākim al-Nayshābūrī, al-Mustadrak ʿala l-ṣaḥīḥayn, tomo 1, pág. 544; Diylamī, al-Firdaws b-maʾsūr al-jiṭāb, tomo 1, pág. 24.
  19. Nahj al-balāqa, Sermon: 164.
  20. Sheij al-Ṣadūq, al-Amālī, pág. 513-514.
  21. Bujārī, Ṣaḥīḥ al-Bujārī, tomo 5, pág. 2379; Muslim, Ṣaḥīḥ Muslim, tomo 4, pág. 2174.
  22. Mufīd, al-Amālī, pág. 266; Ṭūsī, al-Amālī, pág. 29.
  23. Aḥmad Ibn Ḥanbal, al-Musnad, tomo 3, pág. 230; Ṭabarī, al-Tafsīr, tomo 30, pág. 294; Ibn Abī l-Dunyā, al-Ḥusn al-ẓann bi-Allāh, pág. 104.
  24. Ḥākim al-Niyshābūrī, al-Mustadrak ʿala l-ṣaḥīḥayn, tomo 4, pág. 635; Ibn Mubārak, al-Zuhd, pág. 178.
  25. Muslim, Ṣaḥīḥ Muslim, tomo 3, pág. 1587; Tirmizī, Sunan, tomo 4, pág. 655; Suyūṭī, al-Itqān, tomo 5, pág. 333.
  26. Sheij al-Ṣadūq, ʿIqāb al-aʿmāl, pág. 254; Ibn ʿAdī, al-Kāmil, tomo 2, pág. 427.
  27. Sahmī, Tārīj Yuryān, pág. 486; Ibn Rajab, al-Taywīf min al-nār, pág. 71.
  28. Samʿānī, Tafsīr al-Qurʾān, tomo 3, pág. 195; Ibn Rayab, al-Taywīf min al-nār, pág. 71.
  29. Saʿlabī, Tafsīr al-Kashf wa l-bayān, tomo 6, pág. 36; Ibn Rayab, al-Taywīf min al-nār, pág. 71
  30. Ṣanʿānī, Tafsīr al-Qurʾān, tomo 3, pág. 382; Ibn ʿAṭīyya, al-Muḥarrar al-wajīz, tomo 5, pág. 500.
  31. Ibn Rayab, al-Taywīf min al-nār, pág. 50.
  32. Ṭabarī, al-Tafsīr, tomo 14, pág. 35; Qummī, al-Tafsīr, tomo 1, pág. 376-377; Saʿlabī, Tafsīr al-Kashf wa l-bayān, tomo 5, pág. 342; Tabarsi, Maymaʿ al-bayān, tomo 6, pág. 118.
  33. Barqī, al-Maḥāsin, pág. 123; Hannād al-Kūfī, al-Zuhd, pág. 184; Ibn Rayab, al-Taywīf min al-nār, pág. 137
  34. Ṭabarī, al-Tafsīr, tomo 30, pág. 201.
  35. Barqī, al-Maḥāsin, pág. 91
  36. Maqātil Ibn Sulaymān, al-Tafsīr, tomo 3, pág. 460; Ṭabarī, al-Tafsīr, tomo 1, pág. 378.
  37. Ṭabarī, al-Tafsīr, tomo 16, pág. 100; Ṭabarānī, al-Muʿyam al-kabīr, tomo 9, pág. 227; Hannād al-Kūfī, al-Zuhd, pág. 183.
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