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Batalla de Badr

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Batalla de Badr
Badr.jpg
Mapa de batalla de Badr
Fecha 17 de Ramadán del segundo año de la hégira
Lugar Región de Badr, entre La Meca y Medina
Resultado Triunfo del ejército de los musulmanes
Beligerantes
Musulmanes de Medina Politeístas de La Meca
Comandantes
el Profeta Muhammad (PBD) Abu Yahl
Fuerzas en combate
313 950 hombres de todas las Tribus
Bajas
14 mártires del ejército del Islam,(6 de los emigrantes y 8 de los Ansar) 70 asesinados de los politeístas • 70 guerreros capturados por los musulmanes
batalla de Badr se ha mencionado en la Sura Ale 'Imran, aleyas: 12-13, 123-127, la Sura al-Nisa', aleyas: 77-78, la Sura al-Anfal, aleyas: 1-19, 36-51, 67-71.

La batalla de Badr ( en árabe: غزوة بدر ) fue la primera batalla acontecida entre los musulmanes y los politeístas de La Meca durante la historia temprana del Islam. Esta batalla tuvo lugar en el segundo año de la hégira en una región llamada Badr. A pesar de la inferioridad numérica del ejército del Islam, la guerra resultó en la victoria decisiva de los musulmanes; gracias a la ayuda celestial que recibieron los musulmanes y a la valentía que mostraron algunas personas como el Imam Alí (P) y Hamza, el tío del Profeta Muhammad (PBD). Gracias a esta victoria se aseguró la posición de los musulmanes en Medina.
Algunas de las aleyas del Sagrado Corán han hecho mención al triunfo de los musulmanes en esta batalla como un ejemplo de la ayuda divina.

Ubicación

Un monumento en la región de Badr en memoria de los mártires de esta batalla

Badr era una región llena de fuentes de agua a 130 kilómetros al suroeste de Medina, donde las caravanas comerciales de los árabes se reunían y organizaban tradicionales mercados en los que exhibían sus mercancías durante ocho días en el mes de Dhul Qa'da.[1]
Hoy en día, la zona de Badr se ha convertido en una ciudad a 155 kilómetros de Medina, 310 kilómetros de La Meca y aproximadamente 45 kilómetros de la costa del Mar Rojo. [2]

Tiempo

De acuerdo con las narraciones históricas, este evento ocurrió en el día viernes 17 de Ramadán del año 2 de la hégira (13 de marzo de 624 D.C.).[3]

Motivos de la guerra

Antes de la migración del Profeta (PBD) a Medina, los musulmanes eran constantemente torturados por los politeístas de La Meca. Algunos de ellos eran arrojados fuera de sus casas y de la ciudad,[4] e incluso se les negaba a los musulmanes el derecho a realizar el Hayy.[5] El Profeta Muhammad (PBD) no les había permitido a los musulmanes levantarse en La Meca contra los politeístas de Quraish; y en su lugar les ordenó soportar y tener paciencia. Sin embargo, después de la emigración a Medina, recordando la opresión que los politeístas les habían impuesto a los musulmanes, Dios les permitió a los musulmanes luchar contra ellos.[6]
Por otro lado, Abu Sufyan y otros politeístas de Quraish consideraban a los musulmanes de Medina como un peligro que amenazaba la seguridad de sus caravanas comerciales. Por lo tanto, se aliaron con el fin de repeler esta amenaza.

Actividades de los dos ejércitos antes de la guerra

Salida de los musulmanes de Medina

Como la caravana de Abu Sufyan se dirigió hacia La Meca, el Profeta (PBD) le ordenó a su ejército abandonar Medina con el fin de prepararse para una batalla contra el ejército de los politeístas. Tras este anuncio, el ejército de los musulmanes salió de Medina con 313 hombres en el día 12 ó 13 del mes de Ramadán.[7] En la primera parada durante el camino, el Profeta (PBD) observó el desfile de su ejército y ordenó a un par de los soldados abandonar el campamento y volver a Medina por ser demasiado jóvenes.

Actividades de Abu Sufyan

Abu Sufyan, había recibido informes sobre la preparación del ejército musulmán, y por tal razón él envió una carta a la gente de La Meca pidiéndoles ayuda para luchar contra los musulmanes. Puesto que la mayor parte de la gente de La Meca tenía una parte en la caravana comercial de Abu Sufyan, se envió un ejército de 950 hombres de todas las Tribus hacia Badr bajo el mando de Abu Yahl ('Amr Ibn Hisham); excepto de la Tribu de Bani 'Adi Ibn Kab. En este ejército estuvieron presentes todos los nobles de la ciudad excepto Abu Lahab.

Asentamiento de los musulmanes en la región de Badr

Cuando la caravana de los musulmanes llegó cerca de los pozos de Badr, Gabriel le informó al Profeta (PBD) sobre la salida del ejército de Quraysh. Entonces, el Profeta (PBD) consultó con sus compañeros acerca de la guerra y la estrategia que debían adoptar. En este instante, Miqdad Ibn ‘Amr, uno de los musulmanes emigrantes dijo:

"¡Oh Mensajero de Dios! Haz lo que Dios te ha mandado y nosotros estaremos contigo. Nosotros no somos como los judíos que le dijeron al Profeta Moisés (P): «(¡Moisés!) ¡Ve, pues, tú con tu Señor, y combatid, que nosotros nos quedamos aquí!»."[8]

También, Saad Ibn Ma’az, el jefe de los Ansar le aseguró al Profeta (PBD) que los musulmanes de Medina obedecerían cualquier decisión que tomase el Profeta (PBD).
El Profeta Muhammad (PBD) estaba contento con lo dicho por sus compañeros y les informó que Dios le había prometido la victoria. Después del discurso del Profeta (PBD), los musulmanes izaron la bandera de la guerra y marcharon hacia Badr, a donde llegaron el día 17 de Ramadán en la noche.[9]

Asentamiento de los politeístas en Badr

La caravana de Abu Sufyan se había establecido cerca de los pozos de Badr con mucho cuidado y ansiedad. Sin embargo, después de enterarse de que los musulmanes estaban cerca de Badr, cambió la ruta de la caravana y fue a La Meca. Como resultado, un grupo de los politeístas, incluyendo los hombres de la Tribu de Banu Zuhra, regresaron a La Meca. Sin embargo, el resto de los mecanos, sobre todo, Abu Yahl, se vieron obligados a continuar su camino hacia Badr con el fin de mostrar su poder a los musulmanes.
El ejército de Quraysh llegó a Badr después de los musulmanes y se instaló detrás de una colina. Los espías de los politeístas informaron que los musulmanes a pesar de que eran inferiores en número y facilidades, todos estaban unidos en su decisión de luchar y morir en el camino de Dios.[10]
Al-Waqidi ha narrado que cuando los mecanos se establecieron en Badr, el Profeta Muhammad (PBD) les envió una carta de advertencia declarando en ella su falta de interés en iniciar la guerra. [11]

Visión del Corán sobre la ubicación de los dos ejércitos

El Corán ha dado una descripción detallada sobre la situación de los politeístas y de los musulmanes, diciendo en la aleya 42 de la Sura al-Anfal:

"(Recordad el día) cuando os encontrabais en la vertiente más próxima del valle (de Badr, en la parte de Medina) y ellos en la más alejada, quedando la caravana debajo de vosotros (en la llanura costera). Si hubierais querido acordar una cita para encontraros bajo dichas circunstancias, en verdad no os hubieseis puesto de acuerdo para realizarla. Mas (Dios hizo que os encontraseis en dichas circunstancias) para que Dios llevara a término algo que Él ya había decretado." (Corán, 8: 42)

Tan pronto como los musulmanes acamparon en el valle, el Profeta (PBD) envió a algunas personas junto con Alí Ibn Abi Talib (P) para obtener información acerca de la caravana de los mecanos.[12] Un grupo de ellos se encontró con dos soldados del enemigo al lado de un pozo. Ellos los capturaron, y después de interrogarlos se puso en claro que un ejército de unos 1000 guerreros mecanos, ha acampado detrás de una colina.[13]

Despliegue militar de las tropas

En la madrugada, cuando el Profeta (PBD) estaba organizando las filas de los musulmanes, el ejército de Quraysh se acercó a ellos y se preparó para iniciar la guerra. Al ver esto, el Mensajero de Dios (PBD) dijo: "Oh Dios, esto es Quraish quienes han llegado con arrogancia a luchar contra nosotros, con el fin de negarte a Ti y a Tu Mensajero. Oh Dios, te pido que nos brindes la victoria que me has prometido."[14]
El ejército del Profeta (PBD) tenía su espalda a la luz del sol y la bandera del ejército estaba en manos de Alí (P). [15]
Antes de la guerra, el Profeta (PBD) anunció su falta de interés en la guerra a través de una carta. Como resultado, algunas personalidades mecanas como Hakim Ibn Hizam decidieron retirarse y regresar a la Meca. Sin embargo, Abu Yahl les impidió volver e insistió en iniciar la guerra.[16]
Según una narración del Imam Alí (P), durante la guerra, el Profeta (PBD) estaba en la primera línea de combate en el lugar más cercano al enemigo. Cuando el conflicto se volvió difícil, los musulmanes se reunieron a su alrededor buscando refugio ante él. Se ha narrado también, que un toldo se había instalado como el centro de mando y el Profeta (PBD) fue allí algunas veces.[17]

Combates cuerpo a cuerpo

Antes de que comenzara la guerra, Abu Yahl le ordenó a 'Amir al-Hazrami atacar a los musulmanes con el fin de crear caos en sus filas. Pero, los soldados del Profeta (PBD) se mantuvieron estables. Abu Yahl logró convencer a las destacadas personalidades de Quraish de iniciar la lucha; y por consiguiente ‘Utba Ibn Rabi’a, su hijo Walid y su hermano Shayba, a pesar de que eran de las personas que habían intentado retirarse de la guerra, se ofrecieron como los primeros voluntarios para iniciarla y empezaron a desafiar a los musulmanes.[18]
Para responder este desafío, tres guerreros de los musulmanes de Medina (Ansar) se adelantaron hacia el campo de batalla. Cuando ellos se presentaron a sí mismos frente al ejército del enemigo, ‘Utba Ibn Rabi’a les dijo que volviesen y envíen a tres guerreros de los musulmanes de La Meca (emigrantes) para combatir con ellos. Entonces, ellos regresaron[19] y el Profeta (PBD) envió a Hamza, Alí (P), y Ubayda Ibn Haris al campo de batalla, y en el combate cuerpo a cuerpo que se dio lugar entre las dos partes, Hamza mató a 'Utba, Alí (P) mató Walid y ‘Ubayda mató a Shayba.[20]

Resultado de la guerra

Después de la muerte de ‘Utba, Shayba y Walid comenzó una guerra total entre los dos ejércitos. A pesar de que los politeístas sobrepasaban en número a los musulmanes y gracias a la ayuda celestial y al coraje del Profeta (PBD), los politeístas fueron derrotados fácilmente.
Según los informes, durante el transcurso de la guerra, el Profeta (PBD) recogió un puñado de guijarros, los arrojó hacia los politeístas, y pidió a Dios que cayese Su maldición sobre ellos. [21] El Profeta (PBD) estaba esperando escuchar noticias sobre la muerte de Abu Yahl. Él había llamado a Abu Yahl como el líder de la incredulidad y el Faraón de la comunidad árabe.[22] Cuando escuchó la noticia de su muerte, dijo, "¡Oh Dios! Alabado seas, has cumplido con lo que habías prometido." [23]
Otra persona que había sido maldecida por el Profeta (PBD) fue Nawfal Ibn Juwaylid; quien fue asesinado por Alí (P). Tras su muerte, el Profeta (PBD) dijo "¡Allah Akbar! Gracias al Señor que respondió a mis súplicas". [24]
La batalla de Badr terminó con el martirio de 14 musulmanes (6 de los emigrantes y 8 de los Ansar) y la muerte de 70 politeístas. También, 70 guerreros del ejército de la Meca fueron capturados por los musulmanes. [25] Se ha narrado que 21 guerreros de los politeístas fueron asesinados por el Imam Alí (P).[26] Aunque la batalla de Badr no tomó más de medio día, [27] marcó uno de los eventos más importantes en la historia del Islam y fue considerada un punto de inflexión en la lucha de los musulmanes contra los politeístas de la Meca.

Acontecimientos posteriores a la guerra

El habla del Profeta Muhammad (PBD) con los cadáveres de los politeístas

Después de enterrar los cuerpos de los mártires, los musulmanes empezaron a enterrar los cadáveres de los politeístas en un pozo. Sin embargo, antes de que lo llenasen con barro, el Profeta (PBD) se dirigió a los cadáveres, y dijo: "Hemos encontrado que era verdad lo que nuestro Señor nos había prometido. Y vosotros, ¿habéis encontrado si era verdad lo que vuestro Señor os había prometido?" [28]
En este instante, algunas personas le preguntaron al Profeta (PBD): "Oh Mensajero de Dios, ¿Acaso hablas con los muertos?" y el Profeta respondió: "Ellos me escuchan mejor." [29]
Es de hacer notar; que esta historia se ha utilizado en los debates filosóficos como una evidencia que demuestra el hecho de que después de la muerte, el espíritu de los seres humanos aún puede escuchar a los vivos, a pesar de que no pueda responderles.

Los politeístas capturados en la guerra

Luego de la guerra, la responsabilidad de guardar a los politeístas capturados fue repartida entre los musulmanes y el Profeta (PBD) hizo hincapié en tratar bien con ellos. Más tarde, la mayoría de ellos, fueron liberados bajo fianza. Además, un par de los soldados capturados que fueron educados pero no eran bastante ricos para comprar su libertad, fueron liberados por la orden del Profeta (PBD) a condición de que educasen a los niños de los musulmanes. Otros soldados capturados fueron liberados sin pagar nada.[30]

Resultados de la guerra para los habitantes de Medina

El Profeta (PBD) permaneció en Badr durante tres días. Entonces, envió a Zayd Ibn Harisa y Abd Allah Ibn Rawaha a Medina para anunciar la victoria de los musulmanes en Medina.[31]
La victoria de los musulmanes en la batalla de Badr atrajo la atención de los no-musulmanes, los judíos y los hipócritas de Medina, a tal punto que al principio, algunos de ellos no iban a creer en las palabras de Zayd Ibn Haritha y Abd Allah Ibn Rawaha. Después de que la noticia se difundió en la ciudad, los líderes de las Tribus de Medina salieron a felicitar al Profeta (PBD) por su victoria y los que no participaron en la guerra vinieron a disculparse por su ausencia. [32]
Según los registros históricos, unos días después de la guerra, algunas figuras nuevo-musulmanes como Umar Ibn Jattab, quienes eran originalmente de La Meca se reunieron en la casa de Abu Talha al-Ansari, y empezaron a beber vino y a cantar poemas en homenaje a los politeístas asesinados en la batalla de Badr. Cuando el Profeta (PBD) fue informado de ello, se enojó tanto que ‘Umar se asustó, y dijo: "Me refugio en Dios de la ira del Profeta (PBD)".[33] Algunas fuentes históricas han informado que Abu Bakr también estaba entre los participantes de aquella reunión.[34]

Resultados de la guerra para los habitantes de La Meca

El reflejo de la batalla de Badr se extendió mucho más en La Meca. Los mecanos tampoco podían creer lo que habían oído acerca del resultado de la guerra. [35]
Con el fin de mantener alta la moral de los Politeístas, Abu Sufyan le aconsejó a su pueblo no llorar por sus muertos. Sin embargo, La Meca había caído en dolor durante un mes entero y los poetas de Quraish compusieron muchos poemas en homenaje a sus muertos en Badr.[36]

Batalla de Badr en el Corán

La batalla de Badr se ha mencionado en la Sura Ale 'Imran, aleyas: 12-13, 123-127, la Sura al-Nisa', aleyas: 77-78, la Sura al-Anfal, aleyas: 1-19, 36-51, 67-71. Estas aleyas han comparado los fracasados esfuerzos de los politeístas con los de los pueblos anteriores, específicamente con los seguidores de Faraón. Según el Corán, la razón de los politeístas para iniciar esta batalla fue el engaño de Satanás.
De acuerdo con estas aleyas, algunos musulmanes se negaron a participar en el Yihad (lucha sagrada), teniendo miedo de la superioridad numérica de los politeístas, sin tomar en cuenta el hecho de que Dios era el apoyo de los fieles. Aún con un sentido más importante, se destaca que estas aleyas hacen claramente mención a la ayuda celestial de los ángeles que vinieron para asistir a los musulmanes. [37]

Notas

  1. Ya’fariyan, pág. 393
  2. Ya’fariyan, pág. 393
  3. Ibn Saad, tomo 2, págs. 14-15
  4. Sura al-Bagara, aleya 217
  5. Sura al-Anfal, aleya 34
  6. Sura al-Hayy, aleyas 39-40
  7. Ibn Hisham, tomo 2, págs. 363-364
  8. Waqidi, tomo 1, pág. 48
  9. Ibn Asir, tomo 2, pág. 20
  10. Waqidi, tomo 1, pág. 62
  11. Waqidi, tomo 1, pág. 61
  12. Taromi, tomo 2, pág. 481
  13. Ibn Hisham, tomo 2, pág. 269
  14. Ibn Hisham, tomo 2, pág. 273
  15. Ibn Hisham, tomo 2, pág. 264
  16. Waqidi, tomo 1, pág. 61
  17. Amad Hanbal, tomo 1, pág. 126; Ibn Saad, tomo 1, pág. 23
  18. Waqidi, tomo 1, págs. 66-67
  19. Aheij Mufid, tomo 1, pág. 73
  20. Razi, tomo 5, pág. 48
  21. Meqrizi, tomo 1, pág. 108
  22. Waqidi, tomo 1, pág. 95
  23. Waqidi, tomo 1, pág. 91
  24. Waqidi, tomo 1, pág. 91
  25. Waqidi, tomo 1, págs. 145-152
  26. al-Amili, tomo 5, pág. 60
  27. Waqidi, tomo 1, pág. 75
  28. Waqidi, tomo 1, pág. 112
  29. Kanz al-‘Ummal, tomo 10, pág. 377
  30. Zahabi, tomo 2, págs. 119-120
  31. Waqidi, tomo 1, págs. 114-115
  32. Waqidi, tomo 1, págs. 116-117
  33. Zamajshari, Rabi’ al-Abrar, tomo 4, págs. 51-52
  34. Qomi, tomo 1, pág. 180
  35. Waqidi, tomo 1, pág. 120
  36. Isfahani, tomo 1, págs. 23-24
  37. Sura Ale ‘Imran, aleya 123

Bibliografía

  • Ibn Saad, al-Tabaqat al-Kubra, Beirut, 1968.
  • Ibn Hisham, al-Sirah al-Nabawiyah, Beirut.
  • Isfahani, Abul Faray, al-Agani, Beirut.
  • Razi, Abul Futuh, Rawd al-Yinan, Mash-had.
  • Ya’farian, Rasul, Asare Eslami Makke wa Madine, Teherán, 1381 hégira solar.
  • Zahabi, Tarij al-Islam, Beirut, 1409 hégira lunar.
  • Zemajshari, Mahmud, Rabi’ al-Abrar wa Nusus al-Ajbar, Beirut.
  • Sheij Mufid, al-Yumal, Qom, 1413 hégira lunar.
  • Taromi, Hasan, Daneshname Yahan Eslami, Teherán, 1375 hégira solar.
  • ‘Amili, Ya’far Murtaza, al-Sahih min al-Sirah al-Nabi, Qom, 1426 hégira lunar.
  • Waqidi, Muhammad, al-Maqazi, Londres, 1966.